Haití, 34 segundos después

Hasta el 2 de octubre cualquier interesado podrá acudir a CaixaForum Madrid para conocer y sentir lo que sucedió antes, durante y después del terremoto que asoló Haití el 12 de enero de 2010. La muestra está dividida en tres espacios diferentes e incluye desde un simulador de terremoto hasta una aproximación a la situación sobre el terreno, a través de los documentales de Oriol Gispert  y de las increíbles fotografías de Emilio Morenati y Marta Ramoneda, junto a un repaso de los  proyectos de reconstrucción.

Los haitianos se encuentran en una situación de crisis humanitaria permanente. Cortesía: CaixaForum Madrid.

En la primera parte de la exposición se ofrece información sobre cuál era el estado del país antes de la catástrofe, puesto que no todo el mundo tiene conocimiento de ello y resulta de gran utilidad para entender porqué está resultando tan dificultoso sacar hacia adelante al país,  así como reconstruir todo lo que quedó reducido a polvo hace algo más de un año. El 12 de enero de 2010 a las 16.53h, un terremoto de 7 grados en la escala Ritcher sacude a todo el país, poco tiempo después junto con el el caos y la confusión comienza la respuesta de cooperación humanitaria. Esta parte de la historia, sin duda la más dura, es cubierta por Oriol Gispert con un documental en el que los testigos describen cómo vivieron esos momentos. Por otro lado, las instantáneas de Morenati y Ramoneda describen los proyectos realizados por Intermon Oxfam, Médicos Sin Fronteras, Cáritas, Solidaridad Internacional y La Sociedad Catalana de Universidades  Públicas. Con sus cámaras captaron un auténtico despliegue de ayuda internacional de emergencia, en el cual los países más desarrollados se volcaron con los haitianos en una situación tan difícil.

Un grupo de jóvenes con amputaciones de extremidades inferiores, algunas de ellas a causa del terremoto del 12 de enero de 2010. Cortesía: CaixaForum Madrid.

Dos niños juegan con burbujas de jabón en el campo de refugiados donde viven conjuntamente con otras personas afectadas. Cortesía: CaixaForum Madrid.

Cada obra lleva consigo una síntesis del trabajo fotográfico, periodístico y de cooperación que es apreciado de principio a fin por todo aquel que decida recorrer la muestra. Morenati, Ramoneda y Gispert no olvidan a los verdaderos protagonistas de la historia, los ciudadanos de Haití, puesto que se trata de su país y de su día a día.  En este punto es donde dejan fascinado al visitante, ante una labor así resulta muy sencillo saltar la delgada línea entre ser testigo o partícipe del hecho. Ofrecen al espectador una selección que distingue lo explícito de lo morboso, lo sensible de lo trágico y que juega con las luces y las sombras “literalmente” de un hecho clave como el sucedido en Haití.

Hombres haitianos descargan un pequeno barco que ha llegado al puerto de Port au Prince procedente de zonas rurales de Haití. Cortesía: CaixaForum Madrid.

Los tres autores han conseguido un resultado documental y humano de gran calidad. Además, ante las múltiples posibilidades de acercar a la sociedad lo que ocurrió en Haití, un país con una pobreza crónica que padece desde mucho antes del año 2010, estos profesionales han elegido la mejor. Se entiende que está relacionado con su sentido de la responsabilidad social y de sensibilidad humana aplicada a su profesión. Junto con el comisario de la exposición, Francisco Rey, forman parte del mundo de la cooperación internacional o al menos dedican gran parte de su trabajo a la función social, y se muestra en sus obras.

Dos jóvenes se lavan con jabón y agua de una alcantarilla en el centro de Port au Prince fuertemente afectado por el terremoto. Cortesía: CaixaForum Madrid.

Las fotografías son totalmente descriptivas, los artistas han conseguido contar historias personales con tan sólo una imagen, a través de un trabajo cargado de emotividad que refleja la superación y entereza del pueblo de Haití tras el duro golpe sufrido. Varios ejemplos de ello son las fotos de un niño observando un campamento de tiendas de plástico, un grupo de jóvenes jugando a fútbol con muletas y sin alguno de sus miembros o dos niños riendo entre pompas de jabón. Por su parte, los documentales siguen la misma línea y estilo narrativo, nos acercan al ciudadano de Haití tras el terremoto y ponen la piel de gallina al comprobar como la naturaleza humana resiste ante cualquier adversidad y se define por su sentido absoluto de supervivencia.

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