El Rey Roger, entre la razón y el instinto

El Teatro Real de Madrid se sumerge, del 25 de abril al 14 de mayo, en el tormento sentimental de El Rey Roger (Król Roger), una de las óperas polacas más emblemáticas, obra de Karol Szymanowski. Con libreto de Jaroslaw Lwaszkiewicz y del propio compositor, El Rey Roger se basa en Las Bacantes de Eurípides. Esta ópera en tres actos en lengua polaca se estrenó en el Gran Teatro Wielki de Varsovia, en 1926.

La producción que llega al Real comparte el mismo equipo artístico que ya estuvo en el coliseo madrileño en 2008, interpretando otra obra de Szymanowski, El Caso Makropulos: Paul Daniel, en la dirección musical, Krysztof Warlikowski, en la puesta en escena, y Malgorzata Szczesniak, en el diseño de escenografías y figurines. Junto a ellos un único reparto, encabezado por Mariusz Kwiecien (Rey Roger), Olga Pasichnyk (Roxana)  y Will Hartmann (Pastor), es el encargado de interpretar las nueve funciones de El Rey Roger en Madrid, en las que van a participar cerca de 250 intérpretes; nueve funciones que van a sumergir al teatro en la inquietante relación entre lo apolíneo y lo dionisíaco del arte.

El barítono polaco Mariusz Kwiecien interpreta al Rey Roger. Foto: © Bastille création. Cortesía: Teatro Real.

En 1918, Szymanowski, junto a su primo y amante el poeta Jaroslaw Lwaszkiewic, empezó a diseñar el libreto original de esta ópera, ambientado en la Sicilia medieval y protagonizado por el mandatario Roger II. El libreto se inspira en la filosofía de Friedrich Nietzche, especialmente en su famoso ensayo El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música, publicado en 1872, en el que propone la famosa distinción entre los elementos apolíneos y dionisíacos del arte. Y Szymanowski construyó en el protagonista a su propio alter elgo, un personaje que se debate entre su compromiso ético con los súbditos y la atracción homosexual sublimada, entre los valores seguros de la religión y la libertad pagana desconocida y entre la cordura y la ensoñación. En definitiva, un personaje que se sitúa entre la ascesis apolínea y la tentación dionisíaca. En El Rey Roger todos los personajes tiene un lectura claramente simbólica, el polémico pastor, de apariencia transexual, acaba siendo la personificación de Dionisio, el Rey Roger termina adorando al sol, símbolo de Apolo, su esposa Roxana representa la tentación dionisiaca del amor prohibido y el consejero Edrisi es la racionalidad apolínea de quien aconseja al Rey.

Maiusz Kwiecien junto a Olga Pasichnyk. Foto: © Bastille création. Cortesía: Teatro Real.

Y esa encrucijada de sentimientos y de pulsiones sexuales a las que se enfrenta el protagonista durante la noche en la que transcurre toda la ópera, crea una atmósfera de desasosiego e incertidumbre con un puesta en escena de Krzysztof Warlikowski que presenta altibajos. La ópera tiene un arranque muy interesante, a través de grandes proyecciones audiovisuales (se podrán ver partes de Flesh, una película de Andy Warhol en la que un hombre desnudo, encarnado por Joe Dallesandro, juega a cuatro patas con un bebé), y filmaciones en tiempo real, concebidas por Denis Guéguin, que simbolizan muy bien la conciencia opresora e intransigente del pueblo sobre el Rey Roger, pero que termina confundiéndose y emborronándose en esa complejidad de lo dionisíaco y lo apolíneo, en el deseo de Warlikowski de sacudir los valores aburguesados de la ópera.

Un momento del final de la ópera. Foto: © Bastille création. Cortesía: Teatro Real.

Lo que está claro es que este Rey Roger no va dejar a nadie indiferente, es un montaje que implica al espectador y que le reta en su simbolismo; una propuesta que se aleja totalmente de convencionalismos, con un lenguaje sin ataduras.  Lo que sí que está claro, al margen de la producción, es que el público del Real va a disfrutar de una bella partitura que articula elementos del expresionismo alemán, del impresionismo francés, del post-romanticismo straussiano, del exotismo oriental, de la tradición coral ortodoxa, de los arabescos melódicos arábigos y del pathos mediterráneo, conducida por un magistral Paul Daniel quien, durante la presentación de la ópera afirmó, «Cuando diriges esta música sientes que juegas con fuego. Es una partitura peligrosa, explosiva, con diferentes capas de sentimientos y emociones, con niveles de contrastes que marcan otro ritmo, la frustración sensual». El público también podrá disfrutar de las magníficas voces de Olga Pasichnyk, Mariusz Kwiecien y Will Hartmann, junto a un coro excepcional.

Al principio de la ópera se pueden ver grandes proyecciones audiovisuales y filmaciones en tiempo real, concebidas por Denis Guéguin. Foto: © Bastille création. Cortesía: Teatro Real.

Paralelamente a la ópera, el Real presenta una exposición-instalación dedicada a Szymanowski, que se podrá ver en el Café de Palacio (sexta planta), organizada en colaboración con el Instituto Adam Mickiewicz y el Instituto Polaco de Cultura.

FICHA ARTÍSTICA

Director musical: Paul Daniel
Director de escena: Krzysztof Warlikowski
Escenógrafa y figurinista: Malgorzata Szczesniak
Iluminadora: Felice Ross
Coreógrafa: Saar Magal
Creador videográfico: Denis Guéguin
Director del coro: Andrés Máspero
Directora del coro de niños: Ana González

REPARTO

Roger II: Mariusz Kwiecien
Roxana: Olga Pasichnyk
Edrisi: Stefan Margita
Pastor: Will Hartmann
Arzobispo: Wojtek Smilek
Diaconisa: Jadwiga Rappé

REALIZACIONES

Escenografía y utilería: Opéra national de Paris
Vestuario y pelucas: Opéra national de Paris y Teatro Real
Caracterización y calzado: Teatro Real

Pequeños Cantores
Coro Titular del Teatro Real (Coro Intermezzo)
Orquesta Titular del Teatro Real (Orquesta Sinfónica de Madrid)

 

, , , , , , , , , ,

No hay comentarios todavía.

Deja una respuesta

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies