El excepcional Edward Hopper en Madrid

Sus cuadros tiene alma propia, están llenos de historias, de pensamiento, de emociones, de recuerdos y de palabras mudas. El Museo Thyssen-Bornemisza presenta, por primera vez en Madrid, a uno de esos pintores excepcionales dotado de un don atemporal: el magnífico Edward Hopper. Desde el 12 de junio hasta el 16 de septiembre madrileños y turistas van a poder disfrutar de la más amplia y ambiciosa selección de la obra del artista estadounidense que se ha mostrado hasta ahora en Europa, con préstamos procedentes de grandes museos e instituciones como el MoMA y el Metropolitan Museum de Nueva York, el Museum of Fine Arts de Boston, la Addison Gallery of American Art de Andover o la Pennsylvania Academy of Fine Arts de Filadelfia, además de coleccionistas privados.

Habitación de hotel, 1931, © Edward Hopper. Óleo sobre lienzo. Cortesía: Museo Thyssen-Bornemisza.

Habitación en New York, 1932, © Edward Hopper. Óleo sobre lienzo. Cortesía: Museo Thyssen-Bornemisza.

Hopper es uno de los pintores norteamericanos más conocidos y apreciados en Europa,  sin embargo, sus cuadros sólo se han expuesto en contadas ocasiones ante este público. Con el objetivo de llenar ese vacío y difundir su trabajo el Museo Thyssen y la Réunion des musées nationaux de Francia (más tarde la exposición itinerará a París) han organizado esta importante exposición comisariada por Tomàs Llorens y Didier Ottinger.

El ‘Martha Mckeen’ de Wellfleeet, 1944, © Edward Hopper. Óleo sobre lienzo. Cortesía: Museo Thyssen-Bornenisza.

Carretera de cuatro carriles, 1956, © Edward Hopper. Óleo sobre lienzo. Foto: © Sheldan C.Collins. Cortesía: Museo Thyssen-Bornemisza.

La creación de Hopper se considera uno de los fenómenos más complejos del arte del siglo XX. El pintor estadounidense (Nyack, 1882 – Nueva York, 1967) fue uno de los principales representantes del realismo del siglo pasado, aunque vivió muchos años trabajando como ilustrador, ignorado por el público y la crítica. Americanismo y realismo son atributos clave de su pintura y es que sus cuadros son un fiel retrato de su país. A través de sus trazos nos revela su cara más moderna, pero sin idealizarla, simplemente mostrando la realidad. Aunque a lo largo de la exposición se pueden ver algunos paisajes y escenas al aire libre, la mayoría de sus obras se desarrollan en lugares públicos, como bares, hoteles, estaciones, trenes… entornos prácticamente vacíos y con fuertes contrastes entre luces y sombras que acentúan la soledad y el dramatismo del hombre moderno. Cuadros como Carretera de cuatro carriles, Habitación de hotel, Sol de la mañana o su autorretrato son sólo un ejemplo de las emblemáticas obras que se van a poder contemplar.

Autorretrato, 1925-1930, © Edward Hopper. Óleo sobre lienzo. Cortesía: Museo Thyssen-Bornemisza.

Hotel junto al ferrocarril, 1952, © Edward Hopper. Óleo sobre lienzo. Foto: © Lee Stalsworth. Cortesía: Museo Thyssen-Bornemisza.

Paralelamente a la exposición se va desarrollar, del 19 al 22 de julio, un Simposio internacional que va a reflexionar sobre la conocida afición de Hopper por el cine y su influencia en numerosos cineastas de la época y posteriores. Bajo el título Edward Hopper, el cine y la vida moderna, las jornadas reunirán en Madrid a importantes expertos del mundo del cine y del arte que, alternando conferencias y mesas redondas con la proyección de documentales y largometrajes, profundizarán en la interesante relación que la obra del pintor estadounidense mantiene con el séptimo arte y con la vida moderna, desde una perspectiva cultural más amplia. Realizadores como Isabel Coixet y Carlos Rodríguez, directores de fotografía como Juan Ruiz Anchía o Ed Lachman y especialistas en Historia del Cine como Jean-Loup Bourget o Jean Foubert dialogan en estos encuentros con artistas como Brian O´Doherty, historiadores del Arte como Erika Lee Doss, Valeriano Bozal y los propios comisarios de esta exposición, Tomàs Llorens y Didier Ottinger, entre otros.

Two Puritans, 1945, © Edward Hopper. Óleo sobre lienzo. Cortesía: Museo Thyssen-Bornemisza.

Sol de la mañana, 1952, © Edward Hopper. Óleo sobre lienzo. Cortesía: Museo Thyssen-Bornemisza.

Del 23 de julio al 1 de septiembre se ha programado un ciclo de cine cuya programación se ha inspirado así mismo en la obra de Hopper y en la influencia que ésta ha ejercido sobre la cinematografía. Títulos como Scarface (Howard Hawks, 1932), Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960), El eclipse (Michelangelo Antonioni, 1962), Malas tierras (Terrence Malik, 1973), Terciopelo azul (David Lynch, 1986), Nubes pasajeras (Aki Kaurismäki, 1996), Camino a la perdición (Sam Mendes, 2002) o Mi vida sin mí (Isabel Coixet, 2002), entre otras, se proyectarán en el salón de actos del Museo.

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